Sabia decisión tomada a tiempo
Miguel Primo de Rivera, siguiendo la triste tradición de los abundantes pronunciamientos militares que se habían producido en España durante el siglo XIX, protagonizó uno, del que salió victorioso, al contar con el apoyo de Alfonso XIII, que vio con buenos ojos el golpe de Estado.
No se ha podido demostrar que Alfonso XIII promoviera el golpe de Primo de Rivera, de lo que no hay duda es de que estaba enterado de la conspiración que se tramaba en los cuarteles. Incluso el propio monarca pensó en encauzar una dictadura porque se veía agobiado por la Constitución de 1876. Al menos esa parecía su intención con declaraciones como: “Seré capaz de gobernar con la Constitución o sin ella”.
Por aquel entonces, la sociedad pudo pensar en dar las gracias al ex-dirigente conservador, Antonio Maura, que aconsejó a Alfonso XIII acerca de su fantástica idea de encabezar él mismo una dictadura. Pero, ¿fue Maura sabio consejero? Le bastó con proponerle que aquello era tarea propia de los militares. Ya que tantas veces habían intervenido en la vida española, ¿qué supondría hacerlo una vez más? Aunque una solución más práctica hubiera estado en una reforma de la Constitución para otorgar más libertad a Alfonso XIII. Puesto que el pobre monarca estaba tan agobiado…
El destino de la monarquía española quedaba así ligado al de Primo de Rivera. Con la eliminación de la Constitución del 1876, la disolución de las Cortes, la prohibición de los partidos políticos y la censura… Comenzó la dictadura de Primo de Rivera, que se proclamó como salvador de la patria y cirujano de hierro encargado de extirpar en España de males como la política, el terrorismo, el separatismo catalán, los militares ineptos y los comunistas.
Pero el Dictador supo hacerlo bien porque encauzó todos los males de España con una visión claramente regeneracionista en su programa de gobierno. De ahí, la buena acogida que tuvo el régimen, en sus comienzos, y que se consolidó al derrotar a los rebeldes rifeños de Marruecos en 1925. Sin olvidar, que el mayor logro del Directorio fue un ambicioso plan de Obras Públicas, dirigido por su Ministro de Fomento, el conde de Gualhorce. Algo positivo tenía que haber en la Dictadura, si se aprecia que desde la época de Carlos III, en el siglo XVIII, no se había hecho un esfuerzo tan grande por modernizar la red de carreteras: 7.000 kilómetros construidos. Y muchos de los cuales todavía hoy se usan.
Los ataques de la oposición le obligaron a dimitir en 1930. Una política desafortunada durante el Directorio militar (1923-1925), que provocó indirectamente la Segunda República al deteriorar la Monarquía que le había apoyado. Ambos cayeron juntos, a pesar del intento de la Dictablanda del general Berenguer para volver a la situación anterior al golpe de Estado de 1923.
Cuando el 23 de febrero de 1981, el Ejército parecía haber olvidado la costumbre del pronunciamiento, un grupo de militares golpistas intentaron derribar el régimen democrático español. El nieto de aquel monarca, el actual rey Juan Carlos I que fue elegido por Franco como su sucesor, que se saltó la sucesión de su padre, don Juan de Borbón, que juró fidelidad al Movimiento, elegido por las Corte franquistas… Aprendió la lección de la Historia, no apoyó a los rebeldes y se mostró claro defensor de la democracia y de la Constitución de 1978. Y hoy, en el veinticinco aniversario de aquella intentona golpista, doy gracias al Rey por su sabia decisión tomada a tiempo.
1 comentario
pichona -
Alfonso XIII no era retrasado? A ese le podrían haber metido cualquier cosa. Doy gracias al rey, doy gracias al rey... ay la juancarlista! Yo doy gracias a Leonor, y al dinero destinado a que el ombligo umbilical de la chiquilla esté en buenas manos. jaja.